Las diferencias morfológicas entre perros y lobos son evidentes en la mayoría de los casos y solo con algunas razas puede haber algo de duda, aunque las diferencias son claras y están muy estudiadas.

No hay tantos trabajos, sin embargo, en el caso de las diferencias que se han producido en el tipo de relaciones con los humanos. Algunas teorías de adiestramiento canino se basan en supuestas similitudes jerárquicas con los lobos, pero los pocos estudios realizados demuestran que la forma de comunicarse e interactuar con nosotros es muy diferente.

Uno de esos estudios acaba de publicarse en Nature.com y demuestra cuáles son las diferencias de lobos y perros a la hora de trabajar en equipo con los humanos. Si bien cabría pensar que los perros, debido a la domesticación, fuesen mas tolerantes y cooperativos que sus parientes salvajes, los resultados han dado alguna sorpresa.

El experimento firmado por Friederike Range, Sarah Marshall-pescini, Corinna Kratz y Zsófia Virányi consistía en proponer una serie de retos a lobos y perros, criados en las mismas condiciones de confianza con sus cuidadores, que necesitaban de la colaboración del humano para tirar de una cuerda y conseguir el premio. Los lobos ya habían demostrado, en otros experimentos, mayor cooperación y tolerancia con miembros de su misma especie que los perros. Se trataba de ver si, tratándose de colaborar con humanos, los miles de año de domesticación, le daban ventaja a este último.

El resultado es que los dos tuvieron un gran éxito al trabajar en cooperación con el humano, pero, con una sutil diferencia: mientras los lobos tomaban la iniciativa y eran ellos quienes iniciaban la acción, los perros esperaban a que fuera el humano. La conclusión que sacan los investigadores es que los años de domesticación sirvieron para buscar ejemplares más sumisos y así minimizar los conflictos:

En consecuencia, proponemos que durante el curso de la domesticación, después de una reducción inicial en el miedo a los humanos, los perros fueron seleccionados para aumentar las inclinaciones sumisas (Hipótesis de comportamiento deferente) con el fin de minimizar los conflictos sobre los recursos, para garantizar la cohabitación segura y el trabajo conjunto De una manera que los humanos lideran y los perros siguen.


Podéis pinchar aquí, para ver el artículo en Nature o bien descargarlo aquí:

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