¿CUÁNTOS LOBOS MUEREN AL AÑO EN ESPAÑA?

En los últimos años, se ha hablado mucho sobre la población de lobos que hay en España y, si todavía no hay datos 100% fiables, aún menos sobre la cantidad de ejemplares que mueren atropellados, envenenados, a manos de cazadores furtivos, en batidas o esperas « legales » realizadas por cazadores y/o personal de las administraciones o bien en monterías privadas.

Esos datos son fundamentales para obtener una perspectiva general sobre la situación de la especie, que de ningún modo es tan favorable como algunos quieren hacernos ver, sino más bien al contrario. Los recuentos poblacionales no se pueden realizar solamente en verano, cuando la mayoría de los cachorros están en las manadas, sin tener en cuenta la alta mortalidad de éstos. Los inflados censos “oficiales” (9-10 ejemplares/grupo familiar) sirven para justificar irracionales cupos de muerte de la especie y eufemísticos controles poblacionales realizados por las administraciones, que de ningún modo se atienen a la realidad en cuanto al tamaño de manada medio en nuestras latitudes (3-5 ejemplares/grupo familiar).

Ángel M. Sánchez, coordinador general del Voluntariado Nacional para el Censo y la Conservación del Hábitat del Lobo Ibérico, junto a Raúl Estévez, biólogo y Máster en Evaluación y Corrección de Impacto Ambiental y Fernando Prieto, Doctor en Ecología, ambos miembros del Observatorio de la Sostenibilidad; han realizado una aproximación al balance de mortalidad no natural del lobo ibérico en el 2017.

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Los datos estimativos, aun siendo conservadores, estremecen. Entre 500 y 650 lobos murieron el año pasado envenenados, atropellados o muertos a tiros, pero seguramente sean muchos más. Algunas administraciones son reacias a aportar información o simplemente no disponen de estadísticas. A la vista de los datos, se podría pensar por ejemplo que se producen muchas muertes en Castilla y León, mientras que Galicia es un paraíso para los lobos, con apenas algunos casos aislados. La realidad es que la primera Comunidad Autónoma nos aporta algunos datos, mientras que Galicia es un agujero negro informativo y hay muchos más datos desconocidos que conocidos.

Los autores del informe coinciden en alertar del riesgo de que la situación del lobo en la Península siga un camino similar al del lince ibérico, traspasando a medio plazo el punto de no retorno en el que la especie no pueda mantenerse por sí misma.

La situación es más grave de lo que se nos quieren hacer creer ya que, como afirma Ángel M. Sánchez, « seguramente, las muertes son cercanas a la tasa de reclutamiento, es decir, al número de individuos que se incorporan a la población anualmente». Lo que hace que los lobos no solo no estarían en expansión, sino que podrían situarse en un nivel crítico en unos pocos años. Por tanto, hay que actuar rápidamente en tres frentes:

  • Conservación del Hábitat. Ya no se trata solo de proteger al lobo, sino también restaurar los ecosistemas donde la especie pueda desarrollarse. Por ejemplo, « En la actualidad en Andalucía, además de no existir grupos reproductores, sería prácticamente inviable la supervivencia de la especie porque sus hábitats están enormemente fragmentados por cerramientos cinegéticos, principalmente. Sería prioritario implementar corredores biológicos seguros entre las diferentes fincas privadas que permitiesen la permeabilidad », como explica Raúl Estévez. Asimismo es fundamental minimizar el impacto que causan las infraestructuras lineales que fragmentan el territorio y causan una gran mortalidad, desarrollando pasos de fauna adecuados para cada especie y entorno. 

Es necesario, además, el control exhaustivo de los perros asilvestrados, abandonados o descuidados en los sistemas ecológicos naturales, ya que son responsables de gran parte de los ataques al ganado que son atribuidos al lobo.

  • Prohibición de la Caza del Lobo por Ley. Como los estudios científicos demuestran, la muerte de los individuos jerárquicamente dominantes en la manada, desestabiliza y desestructura el grupo familiar que depende directamente de la experiencia de estos ejemplares para poder sobrevivir, dificultándoles o incluso impidiéndoles la caza de sus presas naturales en ausencia de éstos y haciendo que recurran necesariamente al ganado doméstico, mucho más fácil de depredar. No existe ninguna justificación científica para que el lobo siga siendo especie cinegética en España, ni tampoco para que sea sometido a continuos e irracionales controles por parte de las administraciones por razones políticas, saltándose continuamente la normativa europea.
  • Asegurar la Variabilidad Genética de la Especie. En los años 70 del siglo XX, el lobo estuvo al borde de la extinción en la Península Ibérica debido a la caza y a los envenenamientos incontrolados e indiscriminados a los que fue sometido, fomentados desde la Administración a través de las Juntas de Extinción de Alimañas. Unos pocos grupos familiares pudieron sobrevivir en las zonas más montañosas e inaccesibles del Noroccidente Peninsular gracias a la intervención de Félix Rodríguez de la Fuente que consiguió catalogar como cinegética a la especie, quedando sometida de este modo a un régimen de vedas anuales. Este declive poblacional por causas antrópicas, provocó un cuello de botella genético que empobreció enormemente la variabilidad genética del lobo ibérico y con ello su capacidad de adaptación a los cambios ambientales. Según algunos autores, la supervivencia del lobo ibérico a medio plazo, podría depender directamente de los aportes genéticos de los lobos centroeuropeos que intentan recolonizar la Península Ibérica a través de los Pirineos, por ello resulta vital el desarrollo de proyectos internacionales que fomenten la creación de corredores biológicos seguros que permitan el flujo continuado de las especies, como sucedía en el pasado.

Los controles ilegales al Sur del Duero (Salamanca, Ávila, Segovia, etc.) por parte de la administración, donde la especie no se halla en ningún caso en un estado favorable de conservación, y también en Burgos, Soria, La Rioja, etc., impiden al lobo recolonizar sus territorios meridionales, extremeños y andaluces y tampoco turolenses y levantinos a través del Sistema Ibérico. En el País Vasco, de manera arbitraria e irracional, no se permite el asentamiento de la especie por su potencial conflictividad con los intereses ganaderos y, ni en Navarra, ni en Aragón, ni en Cataluña, existe un Plan de recuperación del lobo que podría, y de hecho lo está intentando, recolonizar estos territorios con ejemplares europeos a través de los Pirineos, siendo su carga genética vital para la propia supervivencia del lobo en la Península Ibérica, como se dijo anteriormente. Con todo ello, se impide a la especie desempeñar su función ecológica de control sobre los ungulados silvestres, así como los innumerables efectos beneficiosos de las cascadas tróficas que determina su actividad depredadora sobre el ecosistema donde habita.

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El cambio de percepción hacia el lobo, de la población rural principalmente, es un camino indispensable por el que debemos avanzar, tanto para su recuperación poblacional como para la conservación de la especie. Es fundamental poner en marcha Planes de Recuperación en todas las Comunidades Autónomas donde esta presente la especie en la actualidad, tal y como está reflejado en la normativa de la UE, y favorecer tanto su recolonización natural como incluso la repoblación en territorios históricos donde no pueda llegar por sí mismo, como podría ser el caso de Andalucía, donde sería necesario, además, actuar sobre la enorme fragmentación del hábitat natural, siempre bajo criterios científicos independientes.

Los datos aportados en el informe son en gran parte estimativos, debido principalmente a la dificultad de conseguir información a través de las administraciones. Por ello, se ha habilitado una dirección de correo electrónico: lobosmuertos@gmail.com  para que científicos, universidades, administraciones, organizaciones conservacionistas, ciudadanos particulares, etc., puedan aportar nueva información acerca de la mortalidad del lobo: atropellos, furtivismo, envenenamientos, caza, mortalidad natural, etc. que puedan mejorar la calidad de los datos en informes y años sucesivos.

Pueden descargarse el informe completo  aquí: Informe mortandad lobo iberico 2017.

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